MIENTRAS LLAMAS A MI PUERTA



A solas,
con el papel en blanco.
La noche cerrada.
Mi casa es sólo un pasillo sin final.
Mientras te espero
mi habitación es un infierno
las paredes no paran de menguar
y siento que voy a morir de tedio.
Ahora llamas a mi puerta
y ya no tengo que imaginar
y ya no tengo que escrutar
buscándote en el abismo.
Se acabaron los versos tristes.
Se acabó parte de mi pena.
Se acabó parte de mi soledad.
Ya se van las sombras,
mientras llamas a mi puerta
y yo escribo, al borde del éxtasis.
Sólo suena el reloj a medianoche
y tus puños golpeando en mi oscuridad.

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