De la historia más grande jamás contada por ahora (Parte I)


Es una historia de luces y sombras. Empieza con un padre autoritario que crea a un hombre en un paraíso falso, con serpientes y prohibiciones. Le siguen muchas historias alegóricas que han sido interpretadas a lo loco, a lo Quijote, a lo Hitler: Diluvios universales, maná que llueve del cielo...
La segunda parte, habla de un superhombre divino que a la edad de 30 años comienza a predicar y a tener seguidores para más tarde ser crucificado por caprichoso. Tras su captura, persiguen a sus seguidores que empiezan a hablar de él y a escribir ríos de tinta y sangre en lo que luego se convertiría en un best seller internacional. Lo matan en una cruz. Por mi, por ti y por todos. Al tercer día resucita y levita hasta perderse solo Dios sabe donde. Y así, cambia para siempre la historia de la humanidad. Luego vienen otros hombres y crean una asociación sin animo de lucro basada en esos cuentos. Más tarde se convierte en Sociedad Anónima o Limitada. En esto dudo, como en muchas cosas más. Hay hombres que no dudan. Hay hombres que elevan su palabra a la categoría de verdad absoluta, y no dudan. No dudan porque tienen claro que ese libro es la palabra de Dios dictada letra a letra a los hombres. No dudan de la Biblia. En cambio, dudan de los hombres que no son como ellos. Dudan de otras religiones. Se vanaglorian de ir al cielo, como si los demás simplemente fuéramos a perecer. Dudan de casi todo lo que no pone en su libro grande. Su Dios, sin ellos saberlo, es ese libro.
Otros hombres adoptan otros libros, con otros cuentos, de la misma manera.  Aquí nadie se pone de acuerdo. Porque su libro es el bueno y no el otro. Son hombres que miran de reojo a otros hombres. Son hombres que juzgan. Personas que se erigen dueñas y señoras de la verdad. No relativizan. Sólo lo que les conviene. En el fondo son hombres que creen en dioses de papel. No creen en el hombre. No creen que todos somos divinos.

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