CÓMO ESCRIBIR EN LA OSCURIDAD


Para escribir usa tu entendimiento del mundo y de ti mismo.  Piensa que dentro llevas algo nuevo, diferente a todo lo demás. Busca y encuentra quién eres. Busca y encuentra tu verdad, aquello que has venido a traer al mundo. Escribir, crear, el arte en general, pasa por saber quién eres y qué es lo que te rodea.
Tienes que saber, que eres como una estrella en una noche de luna nueva: su luz de siglos, ilumina una porción del firmamento, pero para ver el sendero que nos lleva a través de la vida, desde el nacimiento hasta la sabiduría y la felicidad, hacen falta miles de estrellas.
 Cuando escribas, conecta con lo divino. Si no crees en lo divino debes de poner orden en tus creencias. Si crees, escribe siempre desde ese manantial. Son las creencias el agua donde germina la semilla de la experiencia. Y la experiencia es conocer, conocer la verdad. Sobre todo tu verdad interior. Así la semilla da su fruto luminoso, como la manzana crece en el árbol de la ciencia del bien y del mal.  
Escribe desde la soledad de una habitación. Enfrentándote a ti mismo. Desafiando al mundo en un salto inmortal. En un salto al abismo indescifrable de la creación, pero, para ti y para tu público. Escribe seriamente desde tu soledad, olvidando fama y gloria, pero, teniendo en cuenta que el fin último es dar luz donde antes había tiniebla. Salta por encima de los nuevos talentos de las editoriales multinacionales. No te desaproveches así. No pierdas tu tiempo. Escribe para quien se hace preguntas. Tarde o temprano tu público te encontrará. Así que dale a tu obra cierta garantía de eternidad.

Aspira a la desnudez, a la sencillez. A veces, con lo poco se dice mucho, como cuando un poema que trata de lo particular expresa lo universal. O, como cuando un relato que narra un hecho concreto da cuentas de lo esencial. Utiliza un esquema de ideas. Deja que fluya el pensamiento pero canaliza la magia. Piensa en la obra como en un todo vertebrado, pero abierto al cambio y a la improvisación. La naturaleza de la creatividad es accidental. No vayas en contra de la corriente.

Escribe con grandes palabras pero no dependas de un diccionario. Revela en cada oración tu mejor idea, como si cada oración fuera el título de tu mejor obra. Y cada obra, una obra maestra. Esfuérzate en ser preciso con las palabras de manera que digas exactamente lo que quieres decir. Sé preciso calculando que palabra es más apropiada a la idea a la que hace referencia. No es lo mismo una tormenta que una tempestad, ni es lo mismo escribir a sabiendas, que escribir a tontas y a locas. Evidentemente, el que más arriesga más se equivoca. Así que arriesga con el valor y la humildad de quien no tiene nada más que su palabra.
No se trabaja de escritor. Ser escritor es una forma de vida como ser santo, prostituta, científico o profeta. Tú no sabes el porqué, pero no puedes parar de escribir. Aún cuando nada es favorable, el arte se revela, contra todo si hace falta, por encima de la guerra, de la enfermedad, de la miseria y la muerte. 
Sé original. Dí sólo lo que te pertenece. La tarea no es sencilla. Hay mucho escrito, mucho creado. La historia es larga y el tiempo escaso. Cíñete a tu parcela de verdad. En general, no seas aburrido. No crees demasiadas rutinas, ni en la vida, ni escribiendo. La creatividad pasa por nuevos caminos en busca de la sabiduría, siempre a la luz de tu estrella.

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