TODOS LOS HOMBRES BUENOS




Expulsado del paraíso del vientre materno, naces desnudo ante el mundo en una sociedad donde todo tiene cerrojo o tiene un precio. Eres de los que compiten por un buen trabajo ¿que es un buen trabajo? Yo vine a escribir principalmente, algo de fotografía y alguna tontería de vez en cuando. Pero no ahora. Ahora estoy disfrutando reescribiendo este ensayo que empecé antes de despertar. 

Despiertas cuando dejas de soñar en todos los sentidos. Así es como obtienes la visión desde afuera. La visión de un Dios a su imagen y semejanza. No eres más que algo de carne, y frágil. Pronto ingresas en la institución más importante de tu vida: la escuela. Más tarde las heridas de la infancia y algún trauma. Luego vas creciendo y tomando conciencia. Sabes que hay algo que no va bien. Algo no está saliendo como debe ser y aún no sabes qué es. Cuanto antes salgas de ese laberinto mejor. Casi al final de la juventud, acabé la formación en la universidad totalmente institucionalizado. Ya era un esclavo en potencia. Lo habíamos sido casi toda la vida. Una de las cosas que más me costó superar es la imposición del silencio en el aula y la consiguiente imposición por la fuerza y por la ley de un lavado de cerebro que anulará tu verdad interna. 

 Pero ahora nos preparábamos para entrar en la mayor maquina de tortura que ha inventado el ser humano: el trabajo. Ya te ha dado tiempo a pensar un poco. Has tomado decisiones trascendentales desde los 14 años. Y te has equivocado. Pero no importa, probablemente estás en la base de la pirámide como la mayoría. Tu deformación, repito, tu deformación mental ha cuadriculado tu conducta. Eres gente al fin. No eres único. Eres reo, masa, rebaño, pueblo y sobre todo esclavo. La mayoría de los esclavos se acuesta pronto para levantarse temprano. Usan las mejores horas del día para trabajar para otros. Y descansan sobre día y medio con el único fin de no reventar de dolor. Que es lo que quieres te das cuenta tarde. En este sistema la libertad tiene precios. ¿Quieres dinero? O sea, libertad. Pero la paradoja se vuelve contra ti, cuanto más trabajas menos libre eres. Y tarde, siempre tarde, descubres que no puedes escapar; que los que dominan tu vida lo van a impedir. Esa minoría extrema no esclava que domina el mundo injustamente: David Rockefeller, la Reina de Inglaterra, Algunos Jeques Árabes. Berlusconi, Cristine Lagarde, Angela Merkel, Bush y cada nuevo hijo del gran cabrón que nos intenta vender la moto; y engañar despóticamente lavándote el cerebro con su cultura oficial y su religión tergiversada, la gran estafa de la quimera del oro: Mefistófeles con el contrato de sus almas; diez años de psicópata social perteneciendo a la minoría que juzga, que toma decisiones, que aman con perversidad. Esa Élite que está explotando tu energía, tu fuerza y tu salud física y mental; son los verdugos del reo. Y los reos somos todos, hasta que te tomas en serio la vida. A lo largo de la historia siempre ha sido así. No son perfectamente libres. No son perfectamente malos, ni únicos, ni demasiado felices. Son de la misma pasta que tú y que yo. Son los herederos de las cosas, de la materia, del capital, de los esclavos. La única razón por la que están arriba es porque han sabido perpetuar el sistema y subirse ahora, o en el pasado a la espalda de los demás. El mal gobierna. El bien grita en la conciencia mientras tus labios permanecen mudos.

Son pocos. A medida que asciendes en la pirámide las relaciones son más intensas y de calidad y exponencial-mente el lujo se incrementa hasta niveles que debes entender: todos los caprichos del mal, al precio de que otro se enriquezca por ti. A través de tu vida. Pero se nutren de los sueños que no realizarás. Moderan tu libertad y tu felicidad hasta niveles eficientes de producción. Tu conformismo los hace convertirse en estatuas vivientes, en mitos, en los dueños de la tierra. No van a faltar medios para que el sistema psicópata no se hunda. En esto no se escatima, se sobornan políticos, jueces, periodistas con el dinero de los empresarios que se aprovechan de privilegios en forma de leyes y de información privilegiada. ¡Hacen sus propias leyes y negocian con ellas! Preparan sus propias guerras estratégicas con las que conseguir más recursos escasos y controlan a la opinión pública de la mayoría. Es éste, el tema del que todo el mundo habla y nadie actúa. Pero no es tan fácil cambiar las cosas. Porque si piensas así deberías tirar la toalla... Hacia que lado te has orientado tú... Ya tienes digamos 35 ó 40 años. Ya estás prácticamente “muerto” para competir por un trabajo bueno.  O quizás es tarde para salir de la espiral. No puedes avanzar, te lo impiden, y sobre todo, no puedes volver hacia atrás. Cuando has despertado al mundo y has quemado tu máscara y tu coraza, ya es demasiado tarde. Los sueños de la adolescencia se disiparon. Tomas conciencia de que vives en una especie de pesadilla, tan real que contamina tu alma. Es tiempo de cambiar. Es tiempo de reflexionar. Es tiempo de revisar la mochila y luego quemarla en la llama del olvido. ¿Qué te queda? Prepararte. Afilar los cuchillos, empuñar los adoquines, la rebelión por encima de tus opresores. Pensar, pensarlo todo otra vez. ¡Vamos a la carrera! Entiende el amor en toda su inmensidad y pronto saldrás de la pesadilla. El amor es su antídoto. Y el amor, en su cuna te dice que el dinero y el poder son falsos becerros de oro. Y comprendes que eres intocable mientras juegues con las reglas del buen amor; porque te protege en el cielo un bello ser alado, como un ángel. 

 ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Cambian todo y en esencia no cambia nada. El progreso es una ilusión. Simplemente cada vez es más sutil la dominación de los hombres y mujeres que están orientados al mal. Al poder. A la conquista. A la guerra por los recursos y por el dinero a través del sistema financiero, del control de las masas a través de los valores inversos a los suyos. Por eso, eres el cordero de Dios. Pero la verdad que la riqueza está en lo espiritual y ahí siempre van a ir perdiendo. No quiero un número en mi cuenta. Despierta. Distingue quien vale de verdad y quien no. Quien sueña a la deriva o quien despertó a la pesadilla.  La estructura es como una pirámide. Y también hay un dios que ha tenido muchos nombres y que es un viejo conocido de todos y de nadie. Bienvenido Alteza, peón negro avanza. ¿Y tiempo para usted o simplemente miento? ¿Y si soy ambiguo con el bien y el mal? ¿Si no miro como no miraba antes para atrás?


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